La protección de la tortuga pasa por proteger los bosques donde vive y la protección de los bosques implica evitar los grandes incendios forestales. En consecuencia, colaborar en la conservación de las tortugas, es también trabajar por la conservación de un paisaje único, favorecer la agricultura sostenible y un estilo de vida propio de los habitantes de la zona de la Albera.

¿Qué implica apadrinar una tortuga?

Significa asegurar la alimentación y el cuidado de una tortuga del Centro de Reproducción de Tortugas de la Albera para que pueda reproducirse dando lugar a nuevas tortuguitas que serán liberadas a la naturaleza. ¡Las tortugas que viven en el CRT aseguran el mantenimiento de la especie en la Albera!

¿Por qué la sierra de la Albera?

La sierra de la Albera es el extremo más oriental de los Pirineos, donde la montaña se encuentra con el Mediterráneo. Es un territorio fronterizo con mucha historia, guerras, exilio, contrabando… Y con una cultura y una forma de vida propias donde desde hace siglos la gente vive principalmente del cultivo de la viña y el olivo. Es una tierra de aceites y vinos, entre el mar y la montaña. Pero además, esta tierra tiene un habitante muy singular y a menudo desconocido: la tortuga mediterránea (Testudo hermanni hermanni).

Una especie más en peligro de extinción

La tortuga mediterránea es una tortuga terrestre que se alimenta de todo tipo de plantas silvestres que encuentra en los bosques donde vive. Originalmente encontrábamos tortugas en toda la cuenca norte del Mediterráneo pero hoy solo sobrevive en pequeños reductos aislados de Italia, el sur de Francia, España y en algunas islas del Mediterráneo. 

¿Por qué está en peligro de extinción?

Actualmente, la población de la Albera se encuentra en peligro de extinción por culpa de 4 factores principales:

  • Los continuos incendios forestales que han devastado la sierra durante las últimas décadas. El fuego es el principal peligro al que se enfrentan las tortugas. 
  • Las desforestaciones indiscriminadas para crear nuevas zonas de cultivo y la apertura de caminos rurales y carreteras. 
  • La depredación de nidos y neonatos de tortuga por parte de animales como el jabalí entre otros, que por diferentes motivos se ha multiplicado en exceso desequilibrando el ecosistema.
  • El espolio para el comercio de la tortuga como animal de compañía. Hecho que se puso de moda hace unos años y supuso la extracción de miles de tortugas de su hábitat para terminar viviendo en una terraza o jardín particular.

Hoy, la tortuga mediterránea está protegida por la ley y su comercio y tenencia está prohibido y penalizado. Con las nuevas leyes de protección de animales mucha gente cedió las tortugas a las autoridades y estas pasaron a formar parte de un programa de reintroducción en lugares donde se había extinguido completamente, por ejemplo, en el Parque Natural del Garraf. En la Albera regresaron muy pocas. 

¿Qué hace el Centro De Reproducción de Tortugas de la Albera (CRT)?

La tortuga de la Albera lleva mucho tiempo aislada y es ligeramente diferente de las otras tortugas mediterráneas, hecho que la hace aun más especial. Por este motivo en los años 80 se creó el Centro de Reproducción de Tortugas de la Albera (CRT) con el objetivo de proteger la tortuga y su hábitat natural en la sierra de la Albera. Además, se creó el Paraje Natural de Interés Nacional de la Albera con el objetivo de proteger el patrimonio natural de la sierra. Las tareas desarrolladas por el CRT con las que colaborarás si apadrinas una tortuga, son:

  • Cuidado de tortugas en cautividad para potenciar su reproducción: 
    En el centro viven alrededor de 200 tortugas adultas que son la base de la repoblación de la zona. Mantener estas tortugas y asegurar su reproducción es una de las claves para potenciar el crecimiento de la población de tortugas en la Albera. Las pequeñas tortugas que nacen en el centro son liberadas a la naturaleza cada año.
  • La liberación anual de crías de tortugas 
    Cada año nacen unas 300 tortugas en el centro que son liberadas a la naturaleza para reforzar la frágil población salvaje. 
  • Sensibilización y educación ambiental 
    Cada año pasan por el centro centenares de visitantes para conocer la tortuga y los retos a los que se enfrenta.
  • Protección del entorno y las personas 
    La protección de las tortugas pasa necesariamente por la protección de su hábitat natural. Y es aquí donde la lucha para la protección de las tortugas converge con la lucha para la conservación del territorio y del estilo de vida de las personas que viven en él. Cada vez son menos las personas que viven de la agricultura y el abandono de zonas de cultivo se sucede por un rápido crecimiento del bosque. Esto es positivo hasta cierto punto ya que el aumento de masa forestal provoca un elevado riesgo de incendio. De la misma forma que la actividad humana aumenta el riesgo de incendio, también lo puede reducir creando espacios abiertos y fragmentando el bosque, hecho que evita la propagación de grandes incendios y facilita la recolonización de las zonas quemadas por animales y plantas procedentes de zonas próximas no quemadas.

La actividad humana y la naturaleza: un equilibrio muy frágil.

Un exceso de desforestación para crear campos de cultivo puede afectar gravemente el ecosistema pero el abandono de zonas de cultivo que vivimos actualmente en muchas partes del país propicia la expansión descontrolada del bosque y esto tampoco es positivo.
¿Y cómo se encuentra el equilibrio entre actividad humana y conservación de la naturaleza? El paisaje ideal es un mosaico de bosques viejos, bosques jóvenes, matorrales, viñedos, olivos y campos de pasto. La heterogeneidad del paisaje es la mejor herramienta para proteger nuestros bosques de los grandes incendios forestales. 
Para hacer que la Albera continúe siendo un lugar habitable por personas, tortugas y el resto de fauna y flora que podemos encontrar ahora, hace falta una gestión inteligente del territorio y más en el contexto de emergencia climática en el que nos encontramos. Es necesario, pues, un modelo de agricultura sostenible y ecológica y poner en valor el comercio de proximidad para reactivar la economía local y combinarlo con la protección de amplias zonas favorables para la tortuga y otra fauna que vive en la Albera. El CRT trabaja día a día para potenciar este modelo.

¿Te unes a nuestra lucha?